sábado, 3 de marzo de 2012

El vestuario del gimnasio.

Ayer decidí que me gusta el vestuario del gimnasio.
Vamos a ver, no me malinterpretéis. La verdad es que soy una persona muy, muy pudorosa, así que siempre he llevado regular eso de los vestuarios, con gente sudorosa que viene de hacer deporte y vapor y calor y humedad y taquillas desordenadas y algún calcetín maloliente que ha quedado abandonado. Bueno, esa es la imagen que siempre vemos en las películas, pero el vestuario del gimnasio al que yo voy no es así. 

Es un vestuario ordenado, limpio y nuevo. No hay charcos de agua en las duchas, ni bolas de pelusas o calcetines abandonados. Lo del vapor, el calor y la humedad ya es otra cosa. Eso no cambia nunca.

Pero me gusta porque todas las chicas van a su rollo.

El equipo femenino de natación acaba de entrar, arman mucho alboroto y se ayudan unas a otras a ponerse el gorro. Gastan bromas, hay complicidad entre ellas y en cuanto salen a la piscina el vestuario se queda como vacío.

Las personas restantes que quedamos no nos conocemos, pero siempre se acaba cruzando alguna palabra. "¿Te importa que enchufe aquí el secador?" o "Perdona, se te han caído las gafas", o simplemente el clásico "hasta luego" al salir.

La señora mayor se embadurna en crema. Tiene el pelo mojado, corto y muy desordenado. Sin embargo, parece ágil y constante: se nota que no es de las que está apuntada al gimnasio pero luego no vienen nunca.

Esa otra se alisa el pelo frente al espejo. Ha venido cargada con un secador gigante y un cepillo circular. Se sacude el pelo, se pone cabeza abajo, se peina las puntas. Es asombroso la cantidad de chicas que se alisan el pelo.

Ahí está la chica Erasmus del Este de Europa. Se pasea por un lado a otro como Pedro por su casa, luciendo un maravilloso conjunto de ropa interior. Lleva más de media hora poniéndose guapa. El vestuario me gusta por eso: por lo mucho que cambia la gente durante el proceso. Es increíble. Esta chica estaba distinta con el bañador, el pelo recogido y el gorro. Pero poco a poco empieza a vestirse, empieza a cubrirse con un jersey y unos vaqueros. Antes de verla vestida, no me la habría imaginado con un conjunto tan normal. Ahora se suelta el pelo desordenado y mojado, y se planta delante del espejo para secárselo. Mientras se peina, descubro que su melena enmarañada ocultaba un flequillo, que ahora luce seco y brillante. Si me la llego a cruzar en otra parte, jamás habría caído en que es la misma chica que hay en el vestuario.

Esta otra no se ha dado cuenta de que ha empezado a tararear. Es una yo cualquiera: somos ese grupo de personas a las que les distrae arreglarse, quienes aprovechan el momento de ducha para pensar y reflexionar cosas profundas. Y acabamos cantando. Sólo que yo, en el vestuario, me percato de momento y entonces me callo para no molestar. O por vergüenza. Pero ella no se ha dado cuenta, y canta alguno de los últimos éxitos que suenan en la radio. No lo hace mal.

Tras ponerme el abrigo, cerrar la bolsa y cargarme con todo, me miro una última vez al espejo.
- Hasta luego -digo, y salgo del vestuario del gimnasio.


*

lunes, 20 de febrero de 2012

Anillos como táctica de ligue


Ya no es la segunda, sino la tercera vez que me pasa.
Un chico se fija en mis anillos y utiliza este tema tan original para entablar conversación conmigo.
Así que creo que los hombres están compinchados y utilizan las sortijas como táctica de ligue.
Me pregunto si les será recurrente.

Al chico de hoy sí que se lo ha sido.  

-Perdona, ¿eres casada?
Giro la cabeza. Como he pasado todo el fin de semana con fiebre, hoy me costaba reaccionar. Mirada interrogante. 
-¿Eres casada? 
-No. 
-Lo decía por el anillo -ha echado un vistazo a mis manos mientras se señalaba el dedo anular. 
Tras balbucear una serie de explicaciones de que aquí las mujeres universitarias no se suelen casar tan jóvenes, que no sé si ha quedado clara, él ha seguido a lo suyo. 
-¿Sabes lo que pienso? Que hoy en día hay más divorcios que bodas. 

Al final le ha dado resultado, porque he acabado sentándome a su lado en el banco. 
Pero no por mucho tiempo, enseguida ha llegado el autobús y con un rápido "cojo el bus" he huído de su lado. 

La verdad es que luego, pensándolo (sí, me he quedado dándole vueltas todo el tiempo que ha durado el recorrido en bus), el chico no estaba mal. Sentado en la parada del autobús, con la mochila en el suelo, su flequillo moreno asomándole bajo el sombrero de lana. Y leyendo un libro. Él era consciente de lo interesante que estaba. 

Aunque yo debo de haberle parecido estúpida, eso sí. Vale, quizás después de un proceso febril estoy más sexy que de costumbre (lo dudo), pero mi capacidad de reacción y de sacar lo mejor en cada situación deja mucho que desear.


See you again, chico de Mecánica.

miércoles, 4 de enero de 2012


Since November I own the Time-Turner that Laura sent me. WHY THE HELL I CAN'T CONCENTRATE AND START STUDYING OR WORKING?



The 365 Project consists of uploading 1 photo a day. And maybe proving your skills as a photographer.

martes, 3 de enero de 2012

Let's start the 365 project.

Cosy morning finishing the other half of the book still in bed... and cosy morning doing nothing wrapped in my tartan rug.
Wow. 

What a 2011. 


I've taken a blog-break... Since June, the last post. And then, for the whole first semester.

My summer could be summarized in a few words and sentences: 

Camino de Santiago, 
                  Jornadas de Acit Joven, 
                                  Dejando Huella
                                                "camino de la frontera"
                                                                            Berlin, 
                                                                               JMJ en el Véritas, 
                                                                                              maletas, maletas y más maletas. 
                                                                                              Deshacer y hacer continuamente.
                                                                                                                         Algo de prácticas, 
                                                                                                                         muy poca playa, 
                                                                                                                 un poquito de familia.











And my first semester?? 3rd year of Uni,

ERASMUS
                   EDINBURGH
                                          SCOTLAND

And falling in love again and again. With people, places, situations, moments.

2011 was a year in which I wanted changes. On the last days of the year I was regretting  not having more changes in my life... But now I only can be thankful for everything that happened.
I've realised how much my life has changed, how much I've learnt and how much I've grown up, even if I still don't know it.

2011 ended in SN, along with good friends. And if 2012 won't be half as interesting as 2011, I'll try to make it so.

Happy New Year, people, and nice to see you again. I promise I'll write more often :)





*

jueves, 14 de julio de 2011

Harry Potter: Where did it all begin (11-6-2000 →14-7-2011)


Hoy acaba todo. Todo lo que comenzó hace exactamente 11 años, 1 mes y 3 días.
Aquella mañana de domingo, la primera en llegar a mi casa fue mi amiga C.B.H. Era Pentecostés, además del día de mi primera comunión. Por eso C. me trajo un regalo: una trilogía. Los tres libros iban empaquetados juntos, uno amarillo, otro verde y otro rojo.
Poco después de mi comunión, probablemente aquel verano del año 2000, me leí los tres primeros libros de la saga Harry Potter. Por aquel entonces no les dí mayor importancia. Con nueve años recién cumplidos, no sabía en qué fenómeno se acabarían convirtiendo esos tres libros.

Recuerdo cómo monté en mi mente todos los escenarios, cómo imaginé los personajes, como configuré la historia antes de verla reflejada en la gran pantalla. Aún recuerdo las primeras escenas en las que un agradable hombre con capa daba la enhorabuena al muggle Vernon Dursley que, volviendo de Grunnings, se extrañaba de la gran cantidad de lechuzas que sobrevolaban el cielo un martes cualquiera. Aún recuerdo lo extraño que me pareció aquel libro que había caído entre mis manos cuando, en Privet Drive, Dumbledore utilizó ese aparatejo llamado “iluminador” (en aquel libro aún se llamaba “Apagador”) y cuando el gato que rondaba la calle se convirtió en McGonagall por primera vez.
Recuerdo cómo me leí La cámara secreta en dos días y medio. Con nueve años, me acabé las doscientas ochenta y seis páginas en dos días y medio. Si mis profesores lo hubieran sabido, aquel año yo hubiese sido la mejor de la clase.
Recuerdo el cariño que, 2 libros y muchas aventuras después, despertó en mí el asesino Sirius Black. Y la intriga con la que me dejó aquel tercer libro.


Necesitaba más y más.

Pero como no estaban de moda, no le dí mayor importancia. Si eso hubiese sido a día de hoy, me habría vuelto loca intentando indagar la fecha de publicación del siguiente libro en alguna página de rumores, chismes y chimentos* en Internet.
Me los leí no sólo una, sino dos, tres o cuatro veces. Fui con toda seguridad la primera de mi clase en leérmelos. Y un año después, cuando yo ya era una entendida del tema, llegaba el furor a las aulas y por todo el colegio se veía a niños enfrascados en la lectura en sus recreos. Lo confieso: en aquel momento tuve envidia. Fui la primera de la clase, ¡del curso, diría yo!, en leerme esos libros y nadie me reconoció el mérito, a pesar de mis 9 años.
Pero volvamos a lo importante. Hoy acaba todo lo que empezó cuando a Claudia Borque, o probablemente a su madre, se le ocurrió regalarme por la comunión aquellos tres libros que despertaron en mí la que es hoy mi mayor afición: la lectura.

Desde aquel momento he amado leer, ha sido siempre mi hobby número 1 y la razón por la que estudio lo que estudio, me gustan las cosas que me gustan… 
la razón por la que soy quien soy.

Es algo que va más allá del nivel de “frikismo” que he desarrollado después, más allá de mi opinión sobre los libros o sobre el cine que se han hecho al respecto.

Así que doy las gracias, aunque no sé a quién: A J.K.Rowling, a Dios, al destino, al sistema educativo que permitió mi alfabetización y me dio la oportunidad de saber leer, a mi amiga Claudia o a su madre. Porque hicieron que cayera en mis manos una saga que, en mi opinión, se convertirá con el paso de los años –si no lo es ya― en una de las mejores obras de la literatura.
Gracias por todo lo que empezó hoy hace 11 años, 1 mes y 3 días, con aquella:

El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban muy orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente.


Seguro que muchos nos hemos preguntado: Y ahora que todo acaba, tras los 7 libros y las 8 películas, ¿qué se supone que tengo que hacer con mi vida?
No os puedo decir nada, sólo que sigáis leyendo. Que disfrutéis mucho con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2, que os dejéis emocionar y os emocionéis con esta película. Con esta y muchos otros libros y películas en vuestra vida.
Tan sólo puedo decir “…unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!”



*Chismes y chimentos era el título (o la dirección web, no lo recuerdo) de la primera página sobre Harry Potter a la que me enganché. En ella había todo tipo de noticias y artículos… ¿alguien sabe qué fue de ella? ¿Por qué la cerraron?

P.D: Esta entrada la leerás en óptimas condiciones si tienes en tu ordenador la fuente Harry P. Si quieres descargarla, ¡haz click aquí!

miércoles, 29 de junio de 2011

El chico del Oeste

Ayer te vi fortuitamente en el tren. Me saludaste desde el otro lado de la ventanilla... 

El mundo dejó de importarme durante unos segundos en los que, si continué respirando, si te saludé y si te sonreí, fue porque me guiaba el corazón. Porque en unas décimas de segundo desmontaste todos los planes que había en mi cabeza. Y el tiempo dejó de correr en todos los relojes cuando me viste desde el tren. Me dejaste tan descolocada que cuando pude reaccionar tú ya tenías la sonrisa en los labios y en los ojos la calidez que me llegó atravesando las ventanas.

En esos segundos sólo pude pensar en aquella época en la que soñaba con escuchar alguna nota en tu guitarra. 
Una nota que me impulsase a abrazarte y a quedarme dormida sobre la piel suave de tu ancha espalda. 
Una piel suave que hace muchas noches olía a una mezcla de tabaco y sudor, ya fuera de un sueño, en un encuentro que fue real pero que aún no me creo. 
No me creo que apenas hayas cambiado nada y sigas con ese aspecto algo desaliñado de cowboy, pulseras de cuero, pelo despeinado y piel morena. 
Moreno que, seguro, cogiste alguna mañana de abril sentado en la pared de algún patio soleado en el que me enamoré de tu guitarra y de tus manos recorriéndola con calidez, mientras deseaba yo ser ella: ser de madera por un mediodía.
Calidez que tu sonrisa no ha perdido después de más de un año, incluso cuando me saludas desde el interior del aséptico tren de color blanco con aire acondicionado. 
Cuando me doy cuenta ya estoy caminando de vuelta a casa con una sonrisa por tu sonrisa. El mundo sigue en pausa y yo sigo enamorada de tu piel y tus manos, tu aspecto y tu espalda, tu sencillez y tu olor, tu calidez y tu sonrisa y tú. 
Y cuando el tiempo vuelve a colocarse en su eje, sólo puedo pensar, aún con la sonrisa agarrada a mis labios... 

que ojalá me estés echando de menos en ese preciso instante y preguntándote por qué no he subido a ese tren.   

 Me he enamorado de ti otra vez con solo verte el par de segundos que el tren paró en la estación. Ojalá tú también lo estuvieras de mí, aunque no huelo al Oeste, como tú, y no soy una guitarra ni puedo tocarla como lo harías tú, y mi pelo está desaliñado de verdad y no como si fuese por casualidad, y no puedo compartir tu moreno ni tu piel. Ha bastado con tu sonrisa.

Calidez y sencillez, amo tu sonrisa.

miércoles, 1 de junio de 2011

Juno

Yeeeeehaaw!!! 
 
 

¡Ya es 
JUNIO!

Junio - Juny - June - Juin - Juni - Giugno - 六月(Liùyuè) 


lunes, 23 de mayo de 2011

Momentos de amnesia y sentimientos sin pausa.


Algún día no muy lejano... 

Entrarás a un autobús urbano de una ciudad cualquiera, familiar para ambos. Yo estaré allí, en el asiento del rincón, probablemente en alguno al lado de la ventana, mirando al horizonte. 
Si no has cambiado, te fijarás en todos los pasajeros, y luego te gustará la forma en la que estoy sentada, o que cante sin emitir sonidos, o que mueva los dedos al compás de la música, o quizás alguna otra cosa en la que yo ahora no caigo. Si has cambiado, quizás no me mires siquiera.
Entonces yo te miraré, me enamoraré rápida y fugazmente como cada vez que me enamoro en el autobús, y se me derretirá el corazón o como quiera que se exprese lo que sucede en momentos así. Probablemente no pueda dejar de mirarte y quizás nuestras miradas se crucen. Tanto si has cambiado como si no, me quedaré mirándote con una sonrisa. Si no has cambiado, en algún momento del trayecto, uno de los dos se atreverá a hablar y con una sonrisa de resignación dirá algo así como: 

- No te acuerdas de mí, ¿verdad? 
-Nos conocemos de algo, ¿verdad?

1. Quizás ni siquiera sepas que tengas amnesia. En este caso, yo me moriré de pena e intentaré compartir algo contigo. Que creo que nos hemos conocido en un sueño, como le ocurrió a Amélie. Que me eres familiary no sé de qué. Te diré si quieres escuchar música y compartiré contigo mis auriculares rojos, aunque yo sabré que eres más de cascos. Y te pondré esa canción, y los dos escucharemos los acordes de la guitarra de la canción más triste del mundo, y veremos el sol del atardecer en las calles y el reflejo distorsionado de los edificios en los grandes ventanales. Tal vez compartamos ese sentimiento de extrañeza y cariño que comparten los desconocidos cuando llevan juntos un rato. Y tu alma se preguntará por esos misterios que van más allá del universo, y la mía te guardará para siempre. Cuando bajes del autobús, te olvidarás de ese rato de trascendencia, porque cosas curiosas en la rutina le pasan a cualquiera.

2. Quizás tu amnesia no te deje recordar nada. Pero sepas que la sufres. En este caso, me preguntarás de qué nos conocemos. Yo, con una sonrisa, te intentaré resumir los últimos 2 años y pico de nuestras vidas. Tú asentirás con una sonrisa, como cuando un desconocido te cuenta algo gracioso, algo que en realidad no tiene importancia alguna. Y entonces te hablaré de una canción, y te la pondré para que recuerdes. Tú, ojalá, o si no, yo, intentarás mantener el contacto, y escribiremos una nueva historia para reemplazar a la anterior, a la que para ti cayó en el olvido y para mí cayó en el pozo oscuro de las ilusiones frustradas.
Pero yo, misteriosa, sabré que nos conocemos de otro mundo, del mundo paralelo o quizás del mundo anterior en el que una vez vivimos algo juntos. Y me preguntaré si, en otro mundo, estaremos viviendo algo parecido, algo tan imposible como ahora. O si en otro mundo lo imposible dejará de serlo . O mi otra yo estará sentada en un autobús cualquiera acordándose de ti mientras tú no te acuerdas de mí. Mientras veo pasar los edificios en el reflejo de las cristaleras, me preguntaré por ese otro mundo y mi alma tendrá la necesidad de creer en él, para guardar en su corazón la esperanza de que algún día nos volveremos a encontrar allí, una y otra vez, y nada se acabará, eternamente. 


Mierda, me he enamorado. 
Pensaba que no era para tanto, pero ahora estoy viendo que sí lo fue. 
Y perdonad lo mística que me he puesto. 



Para P.

jueves, 19 de mayo de 2011

Como dijo Pablo Picasso...


"la inspiración existe,
pero tiene que encontrarte trabajando". 


Gracias, Laura, por tu sabio consejo. Ya sé cuál es mi problema.